El bien dormir es uno de los pilares de la salud, junto con una dieta equilibrada y el ejercicio, ya que el mal dormir, afecta la salud y por ende, la calidad de vida y estado de ánimo.

La mayoría de los trastornos del sueño son prevenibles o tratables, sin embargo, menos de un tercio de los pacientes buscan ayuda profesional. Los problemas del sueño constituyen una epidemia global que amenaza la salud y la calidad de vida de hasta el 50% de la población mundial. Una mejor comprensión de las condiciones de sueño y más investigación en esta área de la medicina, ayudarán a reducir la carga de los trastornos del sueño en la sociedad.

Existen 3 elementos fundamentales para lograr una buena calidad de sueño, a fin de amanecer descansado, motivado y alerta para un desempeño adecuado durante el día: la duración que en adultos debe ser en promedio de 8 horas diarias; la continuidad, es decir, el dormir debe ocurrir sin interrupciones y la profundidad, soñar es un indicador de que se ha llegado al sueño profundo.

Otro tema relevante es la higiene del sueño, que consiste de una serie de hábitos que favorecen los 3 elementos mencionados para el bien dormir. Adquirir estos hábitos tienen como objetivo mantener o restablecer el sueño de manera natural, refrescante y saludable y también, son un apoyo fundamental para prevenir y en su caso, controlar los trastornos de sueño.

Algunas condiciones ambientales, como la temperatura, ruido, luz, recámara confortable, así como los dispositivos electrónicos pueden modificar el sueño y por lo tanto, juegan un papel significativo en la capacidad de conseguir el sueño adecuado y con ello, lograr un bienestar general.

De igual manera, se debe conocer que respirar regularmente durante el sueño es fundamental para el bienestar y la salud. La frecuente interrupción de la respiración durante el sueño es un trastorno generalizado y común que se llama apnea del sueño, está relacionado con el ronquido y en el mundo, afecta aproximadamente a 20% de los hombres y el 10% de las mujeres en edad media y avanzada. Las clínicas de sueño ofrecen los procedimientos de diagnóstico y tratamiento para el control de la apnea del sueño.

El sueño profundo facilita la preservación de la salud mental. Las alteraciones del sueño son un factor de riesgo para los trastornos mentales, como la depresión y la ansiedad. La mala calidad del sueño afecta el estado de alerta y las funciones cognitivas como la atención, concentración, memoria, con la consecuente disminución de la productividad académica y laboral, al tiempo que aumenta el riesgo de accidentes de tránsito, domésticos y de trabajo.

Por lo tanto, el dormir es una función básica del organismo humano que debe cubrirse diario en tiempo y forma adecuados, dormir menos de lo requerido o tener un trastorno de sueño, deteriora de manera significativa el desempeño diurno y aumenta el riesgo de enfermedades, así como el riesgo de accidentes.

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