¿Qué afecta el sueño durante las vacaciones?

Hábitos irregulares Gran cantidad de familias se enfrentan a problemas de sueño durante el periodo escolar, ya que sus hijos pueden mostrar graves dificultades para dormirse y levantarse temprano. La causa del problema, reside en que niños y adolescentes alteran su ciclo sueño-vigilia por hábitos irregulares de sueño durante las vacaciones.

Desajuste Interno El desajuste de nuestro oscilador interno (reloj biológico), coordinador de los ritmos del ciclo sueño-vigilia, temperatura y producción de hormonas, permite el surgimiento de varios trastornos del sueño. El desajuste interno o la fase retrasada de sueño, está asociada a un desbalance de los ritmos circadianos: los ciclos naturales internos del humano que se encargan de regular diversos procesos psicológicos y biológicos.

Entre los síntomas principales, está la dificultad para levantarse temprano y aunado a lo anterior, se comienza a padecer somnolencia excesiva diurna, es decir, se quedan dormidos durante el día. La causa principal es que cada día se acuestan más tarde.

Consecuencias Son calificados como flojos e irresponsables. La consecuencia más grave del síndrome, si no se corrige a tiempo, es la incapacidad de los niños para cumplir sus funciones sociales y vocacionales.

Solución En cuanto a tratamiento, se han diseñado diferentes estrategias que requieren, además, de una gran motivación del paciente y la ayuda de la familia con el fin de cambiar su horario de sueño.

Es necesario que los padres tomen conciencia de la importancia de inculcar a sus hijos desde la más temprana infancia, un horario regular de sueño. Lo anterior, ayudará a re sincronizar más rápido el reloj biológico después del período vacacional.

Del mismo modo, se requiere diseñar una campaña educativa a nivel de colegios y consultorios de salud que difunda las causas, características y prevención del trastorno.

Lo importante es saber cómo recuperar el orden al regresar a clases. ¿Qué podemos hacer?

Lo primero que debemos restablecer es el horario en el que el niño tiene que ir a la cama. Para volver a acostarse temprano, lo que podemos realizar es una intensa tarde de actividades, que será la previa de un sueño feliz. Si lo acostamos más temprano, también será más fácil levantarlo al día siguiente. Muchos padres los levantan antes, para que luego tenga más sueño por la noche pero esto puede provocar que el niño tenga sueño antes de la noche, dormirse en donde sea y a la hora de dormir, estalle en llanto. La hora de levantarse siempre dependerá de la hora que lo acostemos, es muy importante que respetemos las horas de calidad de sueño y que duren más o menos lo mismo, que antes del periodo vacacional. Los horarios de la comida se perdieron en los días de vacaciones, ya que cambiamos muchas veces las rutinas y horarios. En el regreso a clases, este horario, debe ser el que tenían antes de salir de vacaciones y mediante juegos podemos hacer que sea más relajado, pero el horario y las rutinas alimentarias deben volver a su curso normal. Si el niño asiste a la guardería, lo mejor es ir agregando horas hasta completar el horario de clases establecido. Eso hará que se adapte nuevamente a sus rutinas diarias sin ponerlo inquieto, ni alterar su ritmo natural. De todos modos, las guarderías tienen sus propias rutinas de adaptación que se acomodan a las necesidades de cada niño. Si el horario se desfasó en más de 3 horas, es importante resincronizar el reloj biológico paulatinamente. Es decir, acostarse y levantarse una hora antes cada día en la semana previa al regreso a clases. ¿Qué recomiendan los organismos internacionales?

Una red de pediatras llamada Texas Childrens Pediatric Associates, señala que los niños de cinco a doce años, necesitan dormir aproximadamente 10 horas por la noche y sin un hábito de sueño adecuado, podrían mostrar fatiga, mal humor, falta de concentración, sufrir dolor de cabeza y tener un metabolismo alterado, el cual puede provocar un aumento de peso.

Para que tu hijo retome la escuela sin quedarse dormido a media clase, la National Sleep Foudation da las siguientes recomendaciones:

Restablece su horario 10 días o dos semanas antes de que comiencen las clases. Fija una hora para ir a la cama aún durante los fines de semana. Establece una rutina relajante, no hay nada mejor que un baño o una lectura; mientras leen, baja el tono de voz para tranquilizarlo. Crea un ambiente limpio, con poca luz y confortable. Para esto puedes pedirle que se lave los dientes, las manos y la cara. Retira la televisión y videojuegos de su habitación, incluso evita que los use una hora antes de irse a dormir.

En 2012, un estudio en Estados Unidos reveló que la presencia de aparatos eléctricos en la recámara se asociaba con un mayor riesgo a quedarse dormido en clase o al hacer la tarea. En la cena, evita que consuma grasas, dulces, refrescos y alimentos con cafeína como el chocolate. Por último, explícale que durante las vacaciones pueden hacer excepciones pero que es importante que se acople al horario que ya conoce, pues su cuerpo necesita tener la suficiente energía para seguir aprendiendo.

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